Perú

Perú nos puso a prueba y nos regaló, al mismo tiempo, algunos de los gestos de solidaridad más grandes del viaje.
Nos instalamos un tiempo en Cieneguilla, cerca de Lima, donde la Escuela Inmaculada Concepción de Huarangal nos abrió las puertas y compartimos con los chicos. Ahí también estaba «El Jardín», ese café que se volvió parte de nuestra rutina.
Festejamos el cumpleaños de la Reina de la casa yendo a Paracas a ver delfines, hicimos el tramo de Cusco a Lima y recorrimos buena parte de la Panamericana, con parada obligada donde encontramos la mejor miel del camino.
Y acá pasó uno de los capítulos más duros: La Nube quedó con tres ruedas en plena Panamericana. Héctor, un herrero de lujo, y los amigos de CHEPE nos sacaron del apuro. Si viajás a Perú por tierra en familia, esta sección es la parte honesta del asunto.