Sí, nos dieron la visa de Estados Unidos, y la sacamos en familia, los cuatro juntos, en San José de Costa Rica. El camino es: completar el formulario DS-160 online, pagar la tasa consular, pedir el turno y presentarse a la entrevista en la embajada. Parece un monstruo y da un poquito de miedo, pero si vas con la verdad y con los papeles en orden es bastante más simple de lo que parece. Desde Santa Fe, una mañana de mucho frío y al solcito dentro de Libertad, te contamos el paso a paso y los tips que nos sirvieron a nosotros.
¿Para qué necesitábamos la visa?
Como sabrán, en 2017 salimos rumbo a Alaska en nuestra Estanciera. Cruzamos el Tapón del Darién —la camioneta en un contenedor, nosotros en avión— y bajamos en Panamá. Con ese desafío cumplido dijimos: el siguiente paso es la visa de Estados Unidos, porque dábamos por hecho que en poco tiempo íbamos a estar por allá. La que se pide para turismo, visitar familia o ir a un evento es la B1/B2. Los argentinos la tenemos que tramitar con entrevista en un consulado; otros países, como Chile, tienen un trámite más simple.
Primer tip: si podés, sacala en tu país
Cuando empezamos a averiguar con otros viajeros, a muy poquita gente le habían dado la visa fuera de su país natal. Nosotros nos arriesgamos en Costa Rica y nos fue bien, pero no a todos les pasa. Hacerla en tu país no te asegura nada, pero es un gran paso. Ojo con la logística: en Argentina la embajada está en Buenos Aires, así que desde Santa Fe hay que viajar, y después esperar a que te devuelvan el pasaporte; a nosotros nos demoró una semana, y nos habían dicho que podía ser entre una semana y quince días. Nosotros tuvimos la suerte de que nuestro amigo Gabriel Ramírez nos alojara prácticamente a la vuelta de la embajada. ¡Un saludo enorme a él y a toda su familia!
Paso 1: el formulario DS-160
Todo arranca en la página de la embajada de Estados Unidos, con el formulario online DS-160. Nosotros lo hicimos en un cíber de San José. Está todo en inglés; podés usar el traductor de Google sin problema, pero antes de apretar «enviar» en cada paso, volvé a poner la página en inglés. Fede, que se dedica a esto, lo explica así: son páginas con seguridad muy alta y los scripts no siempre se comportan igual con la página traducida.
Armate de paciencia: son muchísimas preguntas, varias repetitivas (política, explosivos, terrorismo), y te piden datos personales y laborales y para qué querés viajar. Si tenés un pasaje, un cronograma o un evento, ponelo, porque ayuda un montón. Nosotros lo hicimos leyendo y razonando todo, mirándonos entre nosotros con cara de «¿qué será esto?»; hoy con ChatGPT abierto al lado es mucho más fácil.
La regla de oro: no mientas
En nada, aunque te parezca insignificante. Antes de la entrevista ya te investigaron y saben a qué te dedicás, qué tenés y quién es tu familia. Si mentís en el formulario entrás a la entrevista «en amarillo»; si decís la verdad entrás «en verde», y después es cuestión de conservar ese verde respondiendo lo mismo que escribiste. Si empezás a mentir, a dudar o a ponerte nervioso, es peor.
Paso 2: pagar la tasa consular (y no perder la plata)
Sin pago no hay turno. Cuando grabamos el video, en julio de 2025, la tasa estaba en 185 dólares por persona, y la paga cada integrante de la familia. Nosotros la pagamos online. Y una pregunta que nos hacen mucho: si no te aprueban, no te devuelven el dinero. Tenemos una familia amiga uruguaya que ya lo intentó tres veces sin suerte.
Una anécdota, para que no les pase: habíamos juntado esa plata con las artesanías que hacían Brisa y Eli. Llegamos a Costa Rica, nos fuimos a Uvita, nos metimos con la Estanciera en un parque nacional de palmeras, arena y mar, y de la emoción nos fuimos a dormir sin chequear nada. La mochila con todo quedó abajo de la camioneta, abierta. A la mañana Brisa vio su morralito tirado y ahí cayó la ficha: nos habían sacado los 400 dólares. Lo más loco es que en esa misma mochila estaban los pasaportes, que hubiera sido muchísimo peor. Aclaración: no es un problema de Costa Rica, en todos los lugares turísticos hay oportunistas esperando al viajero relajado. Fue un descuido nuestro, y la plata la volvimos a juntar rápido.
Paso 3: el turno y las fotos
Con el pago hecho, la plataforma te deja elegir turno. La página te va a pedir fotos tipo carnet con fondo blanco. Lleves lo que lleves, lo más probable es que te la saquen de nuevo ahí adentro, así que llevá algo más de plata. Fede preparó las nuestras con Photoshop y la única que pasó fue la de Francisco: esa foto es la que después imprimen, y tiene que cumplir sus requisitos.
¿Cómo es la entrevista de la visa americana?
Eli no durmió la noche anterior; Fede la vivió como entrar a un banco. Primero la foto en un patio interno, después un control como de aeropuerto con escáner. No lleves nada: tuvimos que dejar hasta la botella de agua afuera. Ni mochila, ni cartera, nada metálico y, si podés, ni el celular. Solo tu carpeta con los papeles. Después, una cola larga hacia varios boxes con vidrio, donde te atienden parado.
Fuimos los cuatro con visa familiar: a los chicos no les preguntan, pero a nosotros sí nos preguntaron por ellos. Lo primero que nos dijo el agente fue: «¿Me trajeron fotos del vehículo con el que están viajando?». Ahí entendimos que ya sabían todo. Por suerte llevábamos una carpeta con todo: redes sociales, fotos de la camioneta, a qué nos dedicábamos y por qué queríamos ir. Después nos preguntó para qué queríamos viajar, le contamos el viaje de Argentina a Alaska en la Estanciera, y respondimos solo lo que nos preguntaban, que era uno de los consejos que nos habían dado. A Fede le preguntó a qué se dedicaba: dijo docente, profesor de educación física, y no mencionó el desarrollo web, porque un trabajo remoto puede dar a entender que te podés quedar a trabajar allá. Eli, docente también. Y los chicos estudiaban online, con un sistema argentino. Todo duró menos de cinco minutos.
¿Cómo sabés si te aprobaron la visa?
Por el pasaporte. Si te la niegan, te lo devuelven en el momento. Si se lo quedan, es porque está aprobada y te llega a la dirección postal que pusiste en el formulario: nosotros buscamos una casilla de correo cerca de donde estábamos para que fuera más rápido. Cuando el agente nos dijo «sí, sí, les va a llegar», nos volvió el alma al cuerpo y salimos caminando rápido, «antes de que se arrepientan». Ese día fuimos cuatro locos bailando en la capital de Costa Rica. Fue en 2018 y la visa dura diez años.
Tips finales que nos dejó la experiencia
Trabajo e ingresos que puedas justificar. Acá no estamos de acuerdo entre nosotros: para Eli es fundamental tener un trabajo estable, en blanco o como monotributista, algo que demuestre que tenés a qué volver; Fede cree que pesa mucho pero no es determinante. En nuestro caso figuraban años de monotributo y nuestra casa en Argentina, y creemos que sumó. Tampoco es para que un freelancer no lo intente.
Un plan concreto ayuda. Si vas a Disney por los quince de tu hija y ya tenés entrada y salida del país, mucho mejor. Te pueden preguntar cuánto tiempo pensás quedarte y si tenés familiares allá: si los tenés, decilo, porque ya lo saben. Y andá presentable: no hace falta saco y corbata, pero no vayas «de viajero». No nos gusta, pero es real.
La visa no te garantiza la entrada. Muchísima gente llega con visa al aeropuerto o a la frontera y no la dejan pasar. Conviene tener pasaje de salida y alojamiento si entrás en avión; por tierra, en casa rodante, te pueden preguntar por dónde vas a ir y por dónde vas a salir, y a algunos les preguntaron cuánta plata pensaban gastar.
Esta es nuestra experiencia personal. Si a vos te pasó algo distinto, contalo en los comentarios del video, que entre todos nos ayudamos. Y si te interesan los trámites de viajeros, también tenemos el de la ciudadanía española. Para seguir el viaje, suscribite al canal: movimiento es vida.

