Viajar barato en familia se puede, y no se trata de sacrificar calidad sino de disfrutar más con menos. Estos son nuestros siete trucos: viajar fuera de temporada, usar alertas de vuelos, buscar alojamiento alternativo, cocinar, viajar lento, aprovechar lo gratis y ser flexibles. Algunos los aprendimos con experiencia y otros a prueba y error, pero todos nos ayudaron a seguir viajando.
1. Viajá fuera de vacaciones y feriados
Si viajás fuera de las vacaciones escolares y los feriados, todo es muchísimo más barato: hay precios que bajan casi a la mitad. Una vez quisimos conocer Cabo Polonio, en la costa uruguaya, y caímos casi veinte días antes de la apertura de la temporada. Encontramos un lugar súper tranquilo, sin invasión de gente, y lo disfrutamos el doble, con mucho más tiempo para estar en familia. Si te tienta Uruguay, en el blog tenemos varios lugares de allá.
2. Activá alertas de vuelos
Las mejores ofertas no aparecen mágicamente, pero sí con alertas. Usamos aplicaciones como Skyscanner o Google Flights con las notificaciones activadas, y a veces, sin buscar, nos llega una oferta para un lugar que no teníamos pensado… y allá vamos. El truco es ser paciente y flexible: cambiar un día o volar desde otra ciudad cercana puede hacer una gran diferencia en el precio.
3. Buscá alojamiento alternativo
El alojamiento suele ser lo más caro del viaje, pero no tiene por qué. Nosotros viajamos en casa rodante —por años fue Libertad, nuestro motorhome— pero también hicimos intercambio de casas, couchsurfing y hasta cuidamos una casa con mascotas mientras los dueños viajaban. Hay plataformas donde la gente busca a alguien que le riegue las plantas o le cuide el perro a cambio de hospedaje, y es una ganga tanto si viajás solo como en familia. Para hacerlo de manera más segura, mirá las aplicaciones que usamos en ruta y dónde dormimos los viajeros.
4. Cociná (casi) siempre
Comer afuera todos los días puede costarte más que el alojamiento. Por eso una de nuestras reglas de oro es cocinar: desde pastas hasta tortillas, cocinamos juntos, comemos en paisajes hermosos y encima ahorramos. Y cuando comemos afuera, elegimos lugares locales, mercados o puestos callejeros, que suelen ser ricos, baratos y auténticos.
5. Viajá lento
Cuando uno viaja lento gasta muchísimo menos. Al principio queríamos conocer todo rápido y terminábamos estresados y gastando más en traslados y entradas. Ahora nos quedamos más tiempo en cada lugar, buscamos actividades gratuitas y no andamos corriendo. Viajar lento es como vivir más en cada destino, y además suele haber descuentos si te quedás varios días en el mismo lugar.
6. Aprovechá lo gratis
No solo museos con entrada libre: caminatas, ferias, festivales locales, juegos en las plazas y eventos que encontrás preguntando a la gente del lugar. Una vez en Colombia terminamos en una fiesta de barrio con música y comida gratis, solo por estar ahí, preguntar y estar atentos.
7. Sé flexible (el más importante)
Nos pasó de cambiar la ruta por una tormenta, por una oferta o porque conocimos gente nueva y queríamos quedarnos más. Ser flexibles nos abrió oportunidades que no estaban en los planes, y si no estás atado a fechas o a un destino fijo, aprovechás mucho mejor los precios. Cuando viajás en familia, cada momento se vuelve parte del viaje: desde cocinar hasta dormir bajo un cielo estrellado.
¿Tenés algún truco para viajar barato en familia? Dejalo en los comentarios del video. Más consejos en la sección de tips de viaje, y si querés seguir la aventura, suscribite al canal: movimiento es vida.

